El día que el diablo se fué a confesar con el Padre Pio
A los cinco años, el padre Pío comenzó a tener visiones de figuras religiosas y, a medida que crecía, estas experiencias aumentaron. En 1918, experimentó los estigmas, que son heridas que corresponden a las de Cristo en la crucifixión.
Estos estigmas fueron visibles en sus manos, pies y costado, y le causaron dolor hasta el final de su vida. Aunque algunos médicos y religiosos dudaban de su autenticidad, muchos fieles creían que los estigmas eran un sig.
Ministerio
El Padre Pío es recordado por su ministerio en San Giovanni Rotondo, donde escuchaba confesiones durante horas, ofreciendo guía espiritual y apoyo a los fieles.
A menudo se le atribuían hechos extraordinarios como el discernimiento de los pensamientos de los penitentes y la capacidad de realizar milagros. También se decía que tenía el don de bilocación, lo cual significa que podía estar en dos lugares al mismo tiempo, aunque él siempre fue discreto.
Durante su vida, el Padre Pío sufrió intensamente tanto esencialmente, por las llagas de los estigmas, como espiritualmente, enfrentando fuertes tentaciones y ataques que describía como obra del demonio. Sin embargo, continuó su servicio sacerdotal con gran devoción, animando a los fieles a vivir una vida de oración.
Canonización y Legado
El Padre Pío falleció en 1968 a los 81 años. Su vida y legado impactaron a millones de personas en todo el mundo. En 2002, fue canonizado por el Papa Juan Pablo II, y hoy en día sigue siendo uno de los santos más venerados, especialmente en Italia, donde su santuario en San Giovanni.
Su historia inspira a muchos creyentes a profundizar en su vida espiritual y a confiar en la fe,